
Por: Montag
“[…]cuando el hombre procede a la autocrítica, exige con pleno derecho la afirmación de su individualidad” (Konrad Lorenz)
Pasado ya el último incidente presentado en nuestra Alma Mater, la Universidad Industrial de Santander, me doy a la tarea de exponer sólo unos pocos de los miles de problemas con los que nos enfrentamos por consecuencia de ese tipo de protestas que bordean las estupidez, pero que, según desde donde se mire, son completamente justificadas y válidas. – Tranquilos, no desesperen, no estoy a favor. Dense y denme tiempo de exponerlo de manera rápida y, de pronto, hasta superficial –.
Empecemos por el final, siguiendo aquella sugerencia del maestro Poe.
El día 26 de noviembre del año en curso (2008) se desató un fuerte enfrentamiento entre encapuchados y la Esmad. Los que estuvimos presentes ese día nos percatamos de la gran cantidad de material que poseían los primeros, pues desde que empezó hasta que terminó no dejaron de sonar papas bomba, que según informa la fuerza pública estaban elaboradas con metralla, cosa que parece confirmar mi caminata por el lugar de los hechos el día siguiente, el que, por cierto, estaba totalmente custodiado por la Esmad. A ésto, se le debe sumar el uso de balines y papas por cuenta de la fuerza pública. Así es, la fuerza pública, aquellos que no son más ni menos humanos que los primeros.
Entre los muchos daños que se presentaron se pueden contar los perpetrados en el edificio de Ciencias Humanas (José Martí, aunque pocos parecen saber el nombre), las oficinas de Planta Física que fueron incendiadas y cuyo fuego ayudaron a extinguir estudiantes y trabajadores de la universidad y, por supuesto, la entrada de la UIS.
Realmente los daños fueron cuantiosos, pero hay algo más grave aún: las amenazas contra miembros de la comunidad UIS por parte de los encapuchados. Esas amenazas infames y en contra de toda la humanización que dicen promulgar; aunque claro, como estaban encapuchadas es difícil decir si era personal vinculado a la comunidad UIS o ajena a ella.
Tenemos, hasta el momento, varias consecuencias, que expondré sin tener en cuenta su mayor o menor importancia:
1. Daño a la infraestructura de la UIS.
2. Posible dificultad de operación y eventuales problemas debido a la quema de las oficinas, en las cuales presumo había gran cantidad de documentación necesario para la operación de la UIS: tales como contratos por firmar, firmados, solicitudes, respuestas, correspondencia, etc.
3. Amenazas contra la integridad de personas vinculadas a la comunidad universitaria.
4. Heridos en los enfrentamientos, tanto policías, encapuchados, como personas ajenas del todo a la protesta, como los vecinos por ejemplo.
5. La perdida de la credibilidad en esos mecanismos de protesta, por parte de unos, y su reafirmación como válida, de parte de otros.
6. Una “atmósfera” de zozobra, entre la que se cuentan aspectos como la militarización de las zonas aledañas a la UIS, el desequilibrio de la normalidad académica, el riesgo de que cualquier cosas ocurra, etc.
7. Actividad de la UIS suspendida.
Éstas son sólo unas de las tantas consecuencias…
Pasemos a otro punto. ¿Porqué se generó tal suceso?
El Rector afirmaba por el Canal Tro que no había razón alguna para que se presentara pues todo transcurría en completa calma. FALSO.
Desde días antes, incluso semanas, los estudiantes fuimos testigos de la movilización del sindicato de trabajadores de la universidad (Sintraunicol) quienes reclamaban por mejores condiciones laborales y, en particular, por el derecho a la pensión de algunos empleados de la UIS que de manera vil y cínica se les está negando por parte de las Directivas y ahora se encuentra en negociación, esto último puede ser lo validatorio del argumento del Rector.
La movilización del sindicato implicó cierres parciales tanto de la totalidad de la sede principal como, en otros casos, de algunos edificios.
Bueno, de pronto el Rector tenga razón: todo transcurría normalmente, pues en la UIS ya es normal que las personas reclamen sus derechos y se les pase por el lado como si nada estuviese ocurriendo, o se les estigmatice como bien señalaba Alfredo Molano en su libro Aguas Arriba, desde el mismo personal de trabajadores, pasando por estudiantes y profesores a quienes no parece importarles (aunque no son todos, por supuesto). Cada cual tendrá sus razones o, no sé qué es peor, su no razón, lo cual me recuerda aquellas palabras de Zuleta que decía algo así como que lo peor que puede ocurrir es que se atomicen las tragedias de una sociedad.
Entonces, tenemos ese clima de perfectísima normalidad en la UIS. Sumado a ésto, está el caso de los dos estudiantes expulsados, por quienes algunos emprendieron campañas a favor para su reintegro – los dos estudiantes han ganado el pleito legal y continuarán sus estudios-. Además, se estaban presentando los debidos procesos de aquellos estudiantes a quienes se les abrió investigación y de los que se puede presumir, por lo menos yo lo hago, saldrán sin mancha alguna debido a las incoherencias y “choques” de versiones entre los testigos, en su mayoría celadores. Así mismo, tenemos los múltiples inconvenientes que se han venido presentando con la seguridad privada de la universidad y sus abusos de poder: como golpear a estudiantes, impedir la entrada a un lugar público, insultos, etc.
Bueno, ese es parte del panorama previo al tropel. Ahora me pregunto ¿Cómo no iba a haber tropel? ¡Apelemos a la civilidad! ¿Porqué no protestar de una manera inteligente, productiva y coherente?
Si soy honesto, en la UIS no hay posibilidad de libre expresión que no implique un riesgo, no en el sentido que le daba Derrida con las implicaciones del dirigirse al Otro, sino en el sentido de consecuencias inmediatas como el señalamiento, el aislamiento, el que le abran un proceso, el que se le amenace… Ejemplo de ello son los estudiantes amenazados de la universidad, así como algunos docentes y trabajadores. O qué mejor que evaluar la situación del país en general…
¿Eso no les da derecho a protestar de la manera en que lo hicieron? Si la respuesta es no, entonces ¿cómo hacerlo de otra forma cuando por anticipado se saben las consecuencias del hacerlo sin capucha de por medio?
De mi parte creo entrever una salida: La articulación de toda la comunidad en una propuesta que, precisamente, logre integrarla de tal manera que la misma construcción de un “bloque” permita rechazar todo aquello que atente contra la libertad de expresión regida por principios legales.
No una como la que se llegó a proponer de manera hipócrita por parte de las directivas con sus pendones, cuando se habían negado al diálogo y se vieron forzados debido al paro, del cual, por desgracia, parecen haberse olvidado todos los avances que se presentaron y en el que se dio un verdadero movimiento estudiantil, pero que, como casi siempre, se vio opacado por la influencia de agitadores y de la tontería de aquellos que los siguieron.
Acá de lo que se trata no es de decretar el derecho a la libre expresión, sino de garantizarlo, y es una ardua y compleja tarea cuando se tiene en cuenta el panorama, o por lo menos parte del mismo, que traté de exponer de manera muy rápida, demasiado rápida diría yo.
Finalmente, debo decir que entre muchas otras cosas que se me escapan podría señalar: la perdida de la confianza en el Otro, la criminalización del discurso, la proliferación de los juicios de pertenencia, la influencias que ésto ejerce en los estudiantes de secundaria de los colegios aledaños a la UIS, el retroceso en concretar la función misma de la universidad debido a que esta última se ha volcado con ojos críticos sobre la misma, por desgracia en casi todos los casos sólo por la influencia de los Mass – Media con juicios tan categóricos como el de “guerrilleros”, la obstaculización de los procesos investigativos, las pérdidas económicas tanto por los daños, convenios, sueldos que hay que pagar, robos de unos y otros, la propagación de tendencias que en pro de una supuesta "tranquilidad" apelan a la violencia como mecanismo de conseguirla y así sucesivamente hasta desencadenar el conocido arribismo individualista o el rechazo a todo lo que se salga del estereotipo definido, aunque sobre éstos ya existan gran cantidad de antecedentes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario