Por: Montag
En este periodo de vacaciones, que no se sabe si son o no tales, la información sobre lo que nos depara este semestre es inexistente. Ni los medios locales, ni los nacionales han dado muestra de ir más allá de la inmediatez de sus contenidos con relación a esto. Ingenuo o no, tan solo resta esperar que lo hagan, puesto que algunos profesores con quienes he sostenido conversación tampoco están informados sobre qué ocurrirá, y si ellos que deberían tener acceso a esa info. no lo saben, los estudiantes muchos menos.
Me intriga y sorprende que las Directivas guarden tal silencio, aunque no es raro.
Lo curioso aquí es que ni en otras ocasiones en que el movimiento estudiantil desbordó todo aquello conocido como violencia, hubo tal silencio. Es evidente que condenaron, con razón, tales actuaciones. La emisora de UIS resoplaba que la universidad cerrada era una universidad amordazada, nos vendían por doquier la Declaración de la Ciudadanía Universitaria y se nos acusaba de vándalos, desadaptados, entre otros glamurosos términos.
Hoy, en una delicada crisis institucional, ocasionada por los presuntos vínculos con paramilitares por parte del rector Jaime Alberto Camacho Pico, dados a conocer mediante una grabación en plena época electoral (se elegía al rector) no parece haber un llamado a reflexionar ni a rendir cuentas por parte de ninguno de los dos consejos de la UIS (Consejo Académico y C. Superior).
La tan pregonada responsabilidad de la que hablaban se ha puesto en entre dicho. Se ha establecido la famosa "no reciprocidad lógica", que consiste en establecer un método explicativo que justifique el actuar personal ante todo, que siempre se demuestre mi "inocencia"(por decirlo de alguna manera), pero que al momento de juzgar al Otro este método varía de tal manera que sea severo, radical y siempre tienda a demostrar una mala intención en su actuar.
Ya no interesa que el Rector rinda cuentas o no, parecen sugerir quienes lo apoyan; basta con que se expidan comunicados de los dos consejos y de Unired; que lo apoye de manera férrea un reconocido y respetado gramático para que se merme la obligación moral y legal, del personaje en cuestión, de responder por sus actuaciones.
Bastaba observar el día en que se realizó a medias el Foro de Candidatos en el Luis A. Calvo. Terminada la exposición del candidato-rector, los chiflidos de los estudiantes no faltaron,además, estuvieron acompañados de invocaciones a la señora madre del doctor Jaime Alberto. Mientras esto pasaba, gran parte de los administrativos presentes aplaudían con una gran convicción la presentación de Camacho, no pretendiendo nada distinto a tratar de opacar los madrazos de algunos estudiantes.
¿No les interesa a los administrativos levantar todo manto de duda sobre las actuaciones del rector? ¿Es suficiente con su versión de que hay una investigación en curso llevada a cabo por las autoridades competentes? - Investigación que por cierto no se abrió hace unos años, cuando se presentó tal "incidente", sino en la semana en que circuló la grabación comprometedora (según las mismísimas palabras del implicado en la entrevista concedida a la "W") -.
Las evasivas del rector son claras. Y ni qué decir de muchos administrativos y docentes que han preferido hacer las veces de escuderos de tal persona y no, en cambio, reclamar respuestas y la debida rendición de cuentas que debe afrontar. Esta complicidad la han pagado varias personas que han debido retirarse de la UIS por amenazas en contra de su integridad, todas estas atribuidas a grupos de extrema derecha. Estos últimos casos sería bueno repasarlos, pues ciertos inconvenientes, previos a las amenazas, se presentaron entre ellos y no sé qué persona(s) vinculada(s) a la institución (es lo que llaman "secreto a voces").
En fin, las implicaciones de lo que ocurre son gravísimas, lo cual hace más complejo comprender el por qué se insiste en tapar el sol con un dedo por aquellos que más interesados deberían estar en verlo claramente. Ni la solidaridad con los colegas valió para muchos. Ni la integridad de esos con quienes establecieron no solo una relación estudiante-profesor, profesor-profesor, estudiante-estudiante, sino de fraternidad les importó (importa).
He ahí la calidad humana de la que se precia la Universidad Industrial de Santander. He ahí la hipocresía y carencia de toda solidaridad y compromiso con la vida que tanto proclaman. Ni una mísera hoja han hecho circular para pedir claridad, salvo unos poquísimos docentes, que ante estas circunstacias, merecen un reconocimiento por su decisión, sinceridad y muestras de algo de humanismo.
No me resta más que sostener la importancia de que el Sr. Jaime Alberto tenga la gentileza de dar razón de sus actuaciones (sin rodeos, sin vacilaciones, sin evasivas) y de que, ojalá, los estudiantes consigamos que ello se cumpla, como se ha venido haciendo, sin acudir a la violencia, a las papas bomba, etc.
Es precisamente de esta manera en que damos un paso al frente en la construcción de un movimiento habitado por la cultura de los derechos humanos y no por la violencia, en la que asumimos el compromiso histórico e individual que nos corresponde,además de aquel pacto tácito de la academia que corresponde en creer y validar día tras día la convicción en la palabra, en el debate y no en el realismo cínico que nos intentan imponer.